Cacique Manaure

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El Cacique Manaure fue un patriarca y potente jefe del Occidente venezolano, de sabia administración para la prosperidad de sus regiones. Este cacique jamás empeñó palabra que no cumpliera y era considerado un hombre pacífico y negociante que apreciaba la paz como sistema de vida. Su relación con los españoles se complicaba en ocasiones, pero no por su culpa. Los conquistadores irrespetaban la autoridad de los caciques y ni siquiera consideraban a aquellos jefes que se convertían en sus aliados.

Manaure fue jefe de la nación caquetía o caiquetía, la cual estaba ubicada en la zona que hoy ocupa el estado Falcón. El pueblo caquetío era caracterizado por ser pacífico, trabajador, y en las faenas agrícolas fue el más sobresaliente. Era un hombre valeroso, pero prudente, que ostentaba un cacicazgo muy al estilo de las cortes europeas. A diferencia de Guaicaipuro y, en general, los jefes caribes, no sufrió penurias y pruebas antes de ser designado cacique.

Representaba a una nación que tenía como principio servir al jefe, brindándole toda clase de comodidades. En sus recorridos, el jefe caquetio era transportado en hamaca o en andas, cargado por sirvientes de su propia tribu. Su área de influencia abarcaba además las islas circunvecinas, hoy llamadas Aruba y Curazao. Su centro de poder lo tenía ubicado en el poblado de Todariquiba, cerca de la actual Sabaneta. Cuando llegaron los conquistadores españoles, Manaure quiso evitar que su nación caquetía fuera esclavizada y destruida. Para esto buscó la protección de Juan de Ampíes, un conquistador bondadoso y noble, que acababa de fundar la ciudad de Santa Ana de Coro y se traslada a esa ciudad.

Manaure tuvo una hija Judibana, que se casó con el cacique Hurehurebo de Paraguaná, que al igual que el Cacique Manaure fue bautizado el 26 de julio de 1527, Día de Santa Ana de Coro.

Negociación de la paz[editar]

Manaure entró en contacto con los españoles a través de sus guerreros Baracuyra y Baltasar. En principio, negociaron la paz con Gonzalo de Sevilla, asistente de Juan de Ampíes, hacia el año 1522. En 1525 un grupo de traficantes de esclavos asaltan la zona y toman prisioneros a varios parientes de Manaure. Ampíes los socorre y los rescata de sus captores, que los habían llevado a Santo Domingo para venderlos, y Manaure quedó para siempre agradecido de Ampíes, quien lo bautiza.

En los años iniciales de la conquista de América por parte de la corona española, el rey Carlos I, ante las enormes deudas que había contraído con los Belzares, banqueros alemanes, decidió cederles la administración y conquista de la recién fundada Provincia de Venezuela. Con la llegada de las nuevas autoridades Ampíes tuvo que retirarse a la isla de Curazao. Cuando Ambrosio Alfinger asume el poder apresa a Manaure. Luego de su liberación, Manaure se retira a unos 300 kilómetros de Coro.

A Manaure le fue conferido señorío sobre tierras y vasallos, pero este trato se rompe y el viejo cacique se refugia con sus bravos en las tierras de Yaracuy, que le da protección, y allí muere en un enfrentamiento con los hispánicos en el sitio de El Tocuyo. En la ciudad de Punto Fijo existe una urbanización que lleva el nombre de su hija Judibana.